Debí ver
Debí ver...
Cuando el mar y el cielo
allá se besaban
tu sombra lejana,
Pintaba los meses
y cada jornada...
que no eran
ni el oro del sol
ni el plata del mar
que tus ojos buscaban...
Debí ver...
que la luna reflejada
en simulada mirada,
descubría indiscreta
ríos silenciosos
partiendo rebeldes
del mar de tus ojos,
cual brazos plateados
buscando y corriendo
las huellas del tiempo,
lavando tu rostro,
el agua salada
de la soledad...
Debí entender...
que angustias calladas
ahogaban tu voz,
que pedido ocultos
en apretados abrazos
que ahogaban el tiempo
en silencioso pedido
rogaba a la vida
detenerse allí...
Debí escuchar...
aquellos silencios
cual tronar de tormentas,
Debí sentir...
que fui el barandal
de la vida
al cual te aferrabas
en cada abrazo
que me sacudía,
apretando con la angustia
que da el saber
que en caída franca
vas rumbo al abismo
del que no has de volver...
Y hoy estoy aquí,
tu mirada se pierde
buscando encontrar
el eterno beso
del cielo y el mar...
mas cruel pared
se atraviesa y
tus ojos calmos
la quieren saltar...
Ya no veo tu sombra
en la lejanía
Ya no hay
ni silencios a gritos
ni abrazos que aprieten
hasta sofocar...
Solo una mano
tendida,
inerte, dormida
dentro de la mía,
que aprieto con fuerza,
tratando de hallar
tu alma perdida
en la eternidad...
Y hoy
ya no puedo preguntar
lo que ayer debí hacer
para poderte ayudar...
Y hoy
ya no puedo escuchar
de tus labios
las angustias
que te trajeron
aquí...
Perdón amigo,
perdón,
por sólo
haber escuchado
en tu tiempo de aflicción,
el sonido de mi voz...!
Autor
Rosita Literaria






